Queríamos que todo saliera perfecto el día de nuestra boda. Nos dejamos la piel en los preparativos y la organización, pero también quisimos cuidar con mimo aquello que quedaba después del día más importante de nuestras vidas, las fotografías. Por eso elegimos a Àngel Fotògraf, porque sabíamos que su trabajo, que conocíamos por amigos, no sólo perduraba en el tiempo, sino que mirando las fotos podríamos revivir ese día  las veces que quisiéramos. Àngel Fotògraf supo captar las emociones del día de nuestra boda, no tan solo buscó la belleza en las imágenes, sino que captaba aquello que cada uno sentía o le ocurría en ese instante, y esto fue lo que para nosotros nos hizo elegirlo.

Mimados en todo momento con su buen trato y cariño, todo resultó mucho más fácil y sobre todo natural, que era lo que buscábamos. No queríamos sobreactuar, y para ello debíamos estar tranquilos, algo que gracias a todo el equipo conseguimos en todo momento.

Nos propusieron fotografías atrevidas, divertidas y otras más íntimas y personales. Implicaron a todos los invitados a participar, sobre todo a los amigos más allegados y nuestras familias.  Provocaron mil emociones para luego hacerlas eternas en el resultado final. Y eso queríamos.