Quizás no os  habréis detenido a pensarlo, pero la elección de los diferentes escenarios de una boda, dice mucho de la pareja, además de favorecer el trabajo de los fotógrafos de boda en Mallorca. La playa, una cala, el casco antiguo de una ciudad, el centro de un pueblo con encanto, alguna montaña, el campo…. Cualquiera de estos lugares ofrece unas  señas de identidad a quien los elige  y la pareja, consigue con su elección, que sepamos un poco más sobre ellos.

Cala Mesquida fue el escenario elegido para la preboda de esta pareja encantadora, formada por Joan y Miquela Maria. Situada cerca del municipio de Capdepera, nos sorprende con un amplio arenal y un enorme pinar, convirtiéndose en un enclave perfecto para  conseguir un excelente reportaje de boda.

Los dos vistieron con una indumentaria informal para el escenario que eligieron. Ella, destacó su belleza natural vestida con unos vaqueros y una blusa con volantes. Melena al viento y sin parar de sonreír. Enamorada. Cambió su vestuario por un vestido blanco con dibujos de tonos turquesa que conjuntó con una chaqueta vaquera.

Él, vaqueros con camisa blanca, la cual cambió, a medida que  avanzaba la sesión de fotos, por una camisa celeste. Sus miradas cómplices se unían a las de ella, provocando sonrisas entre ellos de forma inevitable.

Como segundo escenario elegido, apostaron por el Santuari de Monti-sion para la celebración de la boda. Este santurario, situado cerca de la localidad de Porreres, ubicada en el corazón de la Isla de Mallorca. Construido en el siglo XIV en la cima del Puig de Monti-sion, este lugar nos regala unas inolvidables  panorámicas.

Si suelen ser las novias las que sorprenden con su llegada al lugar de celebración, Joan rompió este esquema, ya que llegó inmensamente feliz con una Kawasaki de última generación. Armado con sus gafas de sol y su traje impecable, sorprendió a los familiares e invitados allí presentes. Pues sí, en moto y con traje, así es Joan de atrevido y sorprendente.  El novio eligió un traje de Uomo Novios color negro con chaleco, para sumar más elegancia si cabe.

La novia, Miquela Maria, sorprendió a todos los asistentes con su llegada al lugar de celebración con un fabuloso coche clásico de color rojo y blanco y acompañada de sus dos preciosas hijas, felices y afortunadas como pocas por poder asistir a la boda de su madre.  Al salir del vehículo, se apreció su vestido, un diseño de Rosaclará. En él destacaba el escote corazón y  unas transparencias elegantísimas que destacaban su figura y la belleza natural de Miquela Maria. El pelo, recogido con flores naturales. Sencilla elegancia, sin más. Pero la verdadera belleza residía en admirarlas a ellas tres, unidas y acompañadas.  Juntas.

El factor sorpresa es para los fotógrafos de boda de Mallorca, un elemento importante para captar buenas y novedosas fotografías. La originalidad de momentos como la llegada de los novios a la boda, es uno de los primeros instantes emocionantes del día y debemos eternizarlo como es debido.

La personalidad de los novios Joan y Miquela Maria, estaba en cada detalle; su llegada al lugar de celebración, los diseños elegidos, la decoración de la boda, repleta de pequeños y grandes detalles entre los que predominó la palabra “Love”.

Si nos dejaran elegir una palabra para definir la boda de Joan y Miquela Maria, esta sería sin duda: divertida, más que eso, divertidísima, y esto se lo deben los dos a los amigos y amigas de ambos, que no pararon de reírse y hacer a los novios partícipes de su contagiosa alegría y emoción.  Los fotógrafos de boda en Mallorca agradecemos estos momentos de tanta felicidad, pues podemos eternizarlos, aunque es un día en el que se unen diferentes sentimientos en poco tiempo.

Si Joan nos sorprendió a su llegada al Santuari de Monti-sion con la Kawasaki, más tarde lo hizo con el instrumento musical que toca normalmente en su faceta de músico; la trompeta. Deleitó a los invitados con su talento, sin que nosotros nos lo perdiéramos para hacer unas impresionantes fotografías.

Tras esta boda tan especial, Joan y Miquela Maria no quisieron perderse la postboda, para la que eligieron la playa de la Costa de los Pinos, cerca del municipio de Son Servera, de hecho, el punto y final de este municipio,  un enclave privilegiado y admirado por muchos turistas y visitantes por su belleza natural.

También se hicieron unas fotografías en una zona de campo con unas vistas magníficas. Los colores del cielo, tierra y árboles, como escenografía de la naturalidad y felicidad de los novios, más relajados y despreocupados pero igual de naturales que en el día de su boda.

Todo sea dicho, la playa de la Costa de los Pinos, nos dio mucho juego para realizar las últimas fotografías de este reportaje de boda tan especial. Y nuestro elemento sorpresa, fueron las duchas de la playa. Queríamos sorprenderles  y el agua nos ayudó a conseguirlo. Fotos hasta el atardecer con cortinas de agua y luz natural de fondo para mojar a esta pareja que nos supo regalar momentos especialmente divertidos en el día de su boda.

Su complicidad, amor y felicidad no podemos  ni queremos explicarlas, mejor que disfrutéis de las fotografías. Entenderéis porqué.